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La narrativa picaresca ha trascendido límites cronológicos y espaciales, según numerosos estudios críticos. Además, incluso los autores mismos, tales como Günter Grass y Thomas Mann, entre otros, afirman haber escrito sus respectivas novelas Die Blechtrommel y Bekenntnisse des Hochstaplers Felix Krull siguiendo el modelo de la novela picaresca. Entre los objetivos de este trabajo se encuentra la justificación y estudio de la existencia o pervivencia de este tipo de novela en el siglo XX, cuando originalmente se trata de un tipo de novela surgido en el panorama cultural, social, político y literario de los siglos XVI y XVII.
Se han desarrollado cuatro tendencias metodológicas en el estudio de la narrativa picaresca: el historicismo, el inmanentismo, el comparatismo y la orientación resultante de la combinación entre el historicismo y el inmanentismo. Mientras la primera tendencia excluye la existencia de la picaresca fuera de las coordenadas espaciotemporales de sus orígenes, las tres tendencias restantes sí conciben la legitimidad de interpretar como picarescas obras narrativas de distintos contextos cronológicos y espaciales.
Con el fin de llevar a cabo un estudio histórico y teórico-crítico, el primer paso de este trabajo ha consistido en establecer la tipología de la novela picaresca. Se han definido cuatro elementos axiales de la narrativa picaresca, habiendo tomado como base para ello las tres novelas picarescas españolas centrales, La vida de Lazarillo de Tormes, Guzmán de Alfarache y La vida del buscón y completando las conclusiones con referencias a Simplicius Simplicissimus y The Fortunes and Misfortunes of the Famous Moll Flanders. En primer lugar, la forma narrativa retrospectiva en primera persona, adoptada de la autobiografía, supone una innovación en el contexto literario de los siglos XVI y XVII: los autores picarescos, por primera vez, emplearán esta forma, dedicada tradicionalmente para relatar las vidas de figuras reales importantes y respetables y procesos de renovación espiritual en las autobiografías confesionales, para relatar acciones ficticias, seculares y reprochables de un personaje moral y socialmente marginal. El segundo elemento relevante es la estructura episódica. Los episodios tipificados, como la genealogía vil, la iniciación traumática nada más salir al mundo, el aprendizaje de mano de los maestros, etc. permiten una sucesión cronológica en el relato, pero al mismo tiempo crean una estructura circular, ya que el pícaro siempre vuelve a la misma posición de marginalidad tras haber intentado en cada episodio superar los obstáculos impuestos en cada caso. El pícaro, protagonista central de toda obra narrativa picaresca, es la consecuencia inevitable de su herencia familiar y producto del conflicto entre dicha herencia y el sistema social. Es un transgresor por genealogía y por convicción, a pesar de su insistencia al final del relato en su supuesta renovación e integración social y moral. El lector concluye, en cambio, que el pícaro sigue permaneciendo en la posición del half-outsider, en una zona fronteriza. Como cuarta característica recurrente y relevante de la narrativa picaresca se señala la elaboración de ciertos temas que reflejan la problemática filosófica, moral, religiosa y social de la época. La libertad es el tema central picaresco, que además relaciona las aspiraciones del pícaro como individuo con las cuestiones clave religiosas, filosóficas y sociales de los siglos XVI y XVII. El tema de la culpa se encuentra omnipresente en la picaresca como polo opuesto a los esfuerzos de medro del pícaro: la transgresión inevitablemente unida a sus intentos de lograr esa libertad traen consigo una culpa social y moral. La iniciación marcará en el pícaro el inicio de su conciencia sobre otro tema relevantemente picaresco: la desilusión del individuo en relación al radical abismo entre apariencia y realidad. El tema de la fortuna, fuerza arrasadora y causa de la inestabilidad del pícaro, entre otros factores, obedece a la imagen de una frágil vida. La fortuna mostrará recurrentemente en el transcurso de la historia la existencia de fuerzas caóticas, sorprendentes, siempre mucho más poderosas que el desprevenido pícaro.
Estos cuatro rasgos pertinentes de la picaresca se encuentran en las seis obras literarias analizadas en este estudio: Die Blechtrommel de Günter Grass, Bekenntnisse des Hochstaplers Felix Krull de Thomas Mann, The Horse’s Mouth de Joyce Cary, The Loneliness of the Long Distance Runner de Alan Sillitoe, Hijo de ladrón de Manuel Rojas y Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes escrita por Camilo José Cela. No obstante, cada obra contribuye con nuevas concreciones del paradigma adaptadas a la escena social, intelectual y literaria del siglo XX.
Felix Krull ejemplifica la trayectoria picaresca a partir de unos antecedentes familiares de la burguesía. Su cosmovisión oscila entre la dualidad y la multiplicidad, aspira y logra interpretar y/o adquirir nuevas identidades, se siente fascinado por las representaciones dramáticas y la ficción en general, y por último, las referencias al dios griego Hermes completan la figura ambigua y enigmática de Krull.
Oskar Matzerath es un pícaro precoz, en cuanto al gran conocimiento del mundo, incluso antes de su salida al mismo. Matzerath ironiza magistralmente con el concepto de culpa en general y con la culpa que ha desarrollado él mismo en particular. La iconografía dualística y la ambigua relación de Matzerath con el mundo del arte conforman una complejidad temática hasta el momento inexistente.
The Horse’s Mouth presenta a un artista como modelo picaresco, lo cual implica la doble marginalidad del protagonista, Jimson, en su papel de artista, por una parte, y de pícaro, por otra. Por otro lado, la novela de Joyce Cary está marcada por las constantes referencias pictóricas a los simbólicos actos de caída y renovación, y por las referencias intertextuales a la obra poética de Blake.
Alan Sillitoe consigue condensar en su texto breve la esencia de la filosofía picaresca. La soledad de Smith, protagonista de The Loneliness of the Long Distance Runner, y su cosmovisión como corredor de fondo se convierten en una acertada metáfora de los obstáculos y aciertos estratégicos del pícaro. Sus reflexiones sobre la verdad, la apariencia, falsedad, honestidad, etc. encajan, además, con los descubrimientos del pícaro acerca de la falsa apariencia.
Aunque la novela de Cela alude explícitamente al modelo picaresco, realmente no presenta ninguna contribución temática o formal. Manuel Rojas, por el contrario, contribuye con innovaciones modernistas en el estilo narrativo, tales como el caos, la fragmentariedad del relato y el empleo de leit-motivs. Rojas confiere, además, una dimensión metafórica, filosófica y política a las inquietudes, reflexiones y conclusiones del protagonista, Aniceto Hevia.
Tras el análisis individual de cada una de las seis obras seleccionadas, las concreciones particulares de cada texto se estructuran en el seno de la tipología establecida al inicio del estudio. La relación entre el autobiógrafo picaresco y su audiencia se ha transformado en el siglo XX, lo cual se encuentra en un estrecho contacto con la tensión entre el erlebendes Ich y el erzählendes Ich, mucho más desarrollada en términos filosóficos e intelectuales en el siglo XX, mientras se trataba de una distancia más moral y social en la picaresca tradicional. La estructura episódica, asimismo, plasma el proceso de adaptación de las unidades de acción a los significados equivalentes en el panorama socio-cultural y literario del siglo XX: la herencia familiar sigue apuntando a la marginalidad, aunque el tipo de marginalidad deja de tener una dimensión exclusivamente social; la orfandad adquiere unos tintes más emocionales, la iniciación se convierte en una experiencia menos corpórea y más estética, y la posición final ambigua se ha convertido en un puesto ocupado con convicción. Las contradicciones del pícaro tradicional eran principalmente sociales y morales, mientras que en el siglo XX la figura del pícaro alcanza una mayor variedad de contradicciones: las contradictorias características físicas, psicológicas e intelectuales de Matzerath, Krull, Smith, Jimson, etc. se relacionan con su nuevo concepto de sufrimiento y dolor. El tipo de transgresiones sufre una adaptación, en la medida en que el mundo que rodea al pícaro en el siglo XX también se ha transformado.
Los temas centrales siguen siendo libertad, culpa, fortuna y el abismo entre apariencia y realidad, en una dimensión ahora más abstracta, universalizada y secular. El narrador picaresco del siglo XX aparece más consciente de su labor literaria e intelectual, mientras el pícaro tradicional abordaba estos mismos temas desde un punto de vista más social y moral, debido a que su acto autobiográfico se encontraba inserto en un marco de dichas características. Die Blechtrommel destaca por abordar el tema de la culpa en perfecta conexión con la sociedad alemana posterior a 1945: el narrador Matzerath, además, aborda su responsabilidad con el pasado según el modelo picaresco de la subversión.
Según las conclusiones alcanzadas, la figura del pícaro inglés del siglo XX presenta un talante más abiertamente combativo, humorístico y sarcástico. El pícaro alemán conserva, en cambio, un tono más marcado de continua y más seria introspección filosófica e intelectual, de trascendental observación del mundo y de un humor más estético y sombrío.