Descripción del Producto

Entre 1898 y 1920 se constituye una comunidad imaginada más allá de las fronteras nacionales de Hispanoamérica, con un fuerte anclaje en la lengua como nexo de unión y entendimiento. Amistades, promoción de libros, tejido de proyectos conjuntos, así como también, en los planos privados, angustias, sueños, desencantos, en fin, un extraordinario movimiento de hombres, objetos (esencialmente libros), ideas, sentimientos, caracteriza a este espacio entre real e ideal. Una red favorecida por el único medio disponible por entonces, la carta, y otros instrumentos auxiliares, periódicos y revistas. Miguel de Unamuno destaca en toda la comunidad de lengua hispana: gracias al liderazgo que parte de la juventud le concede, él mismo llegó a convertirse en un verdadero centro, más acorde a las aspiraciones y desvelos de una juventud «desorientada».