Descripción del Producto

La fotografía se inventó para reproducir y producir profundidad. Algunos, no obstante, se han servido de ella para crear imágenes planas, tanto desde el punto de vista espacial (la imagen se presenta ante todo como una superficie bidimensional) como temporal (su duración queda suspendida sin sugerir el menor esbozo de narratividad) o semántica (el significado no se anuncia como algo que hay que descifrar, sino que parece ofrecerse de golpe, como neutralizado). Obviamente, estas imágenes pueden ser fruto de un simple azar. Pero a veces, en determinados autores o artistas, se convierten en una parte importante, incluso mayoritaria, de su producción y afectan a toda su obra. Planitudes traza una historia de la fotografía plana según una genealogía subterránea que va desde comienzos del siglo XIX hasta comienzos del siglo XX, de los retratos antropométricos de Alphonse Bertillon a las grandes fotografías de identidad de Thomas Ruff; de las imágenes sin distancia de Paul Strand a las puras superficies de Philippe Gronon; de las arquitecturas de estilo documental de Walker Evans a los monumentos paradójicos de los Becher o de Lewis Baltz.