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Antonio López Eire fue uno de los helenistas más brillantes de su generación. Bajo el lema del primer verso de la Odisea, traducido por Horacio, sus colegas y sus discípulos le rinden homenaje en este extenso volumen. En palabras de Santiago Martín, su discípulo: «Al profesor López Eire debo uno de los regalos más preciosos que puede recibir un ser humano en los años mozos: la pasión por Homero. Ha pasado ya un cuarto de siglo, pero todavía recuerdo vivamente la atención exaltada con la que le seguía en clase, aquella forma tan brillante de recitar el texto original griego y después sus endecasílabos castellanos. Seguramente hoy el mejor homenaje que podemos hacerle sea releer aquella versión excepcional de la Ilíada. Descanse en paz».