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John H. Elliott interpreta las claves de un lenguaje hecho para justificar el trabajo de gobernar y administrar en una época, la de Felipe IV y el Conde-Duque de Olivares, que toma como modelo la de Felipe II. «He aquí un libro que, con sólo verlo, invita a la lectura: la pulcritud y elegancia de su aspecto anuncian que alberga un dentro importante. Y si no lo llamo ‘librito’, como el volumen y sus proporciones sugieren, es porque, tras leerlo, resulta imposible el diminutivo. […] El discurso de Elliott trata de hacer ver cómo la concepción del Estado sustentada por el Conde-Duque de Olivares y personas que con él gobernaron la Monarquía, se trasluce en el idioma que emplearon. […] Brillantísima y elegantísima exposición, que tiene valor por sí misma, pero también como incitación a profundizar en las averiguaciones acerca de cómo los cambios de las mentalidades se reflejan en el espejo del lenguaje» (F. Lázaro Carreter, Abc). «El libro de Elliott, más que aportar resultados, tiene la virtud de plantear algunas de las posibilidades que ofrece este tema, apenas trillados por la historiografía hispana» (A. Simon, L’Avenç). Premio Nebrija 1993